Hace varias semanas leí un reportaje de Leila Guerriero que me impresionó de manera especial. Es una crónica publicada en El País Semanal el 10 de mayo de 2026. Su título: Una sangre común. La protagonista es María Eugenia Sampallo Barragán.
Argentinako diktadurapean lapurtutako haurra, apunte hau euskaraz.
Los padres de María Eugenia fueron secuestrados por los militares argentinos y desde entonces nada se sabe de ellos. Conviene recordar que la dictadura argentina hizo desaparecer o mató a 30.000 personas entre los años 1976 y 1983. Mirra Barragán, la madre, y Leonardo Sampallo, el padre, fueron secuestrados en diciembre de 1977. La hija nació un día indeterminado de febrero de 1978.
En julio de 2001, las Madres de Plaza de Mayo presentaron a María Eugenia a su familia. Y viceversa. Es decir, abuela, tías, hermano…
El caso de Sampallo se dio a conocer en su país porque fue la primera bebé robada que acudió a la vía penal contra sus apropiadores. El juicio tuvo lugar durante el primer semestre de 2008 y sus dos supuestos padres fueron condenados a 8 y 7 años de cárcel. El militar que entregó a la pequeña fue condenado a 10 años.
Leí la crónica un par de veces y también escuché atentamente la narración de más de dos horas. La narradora principal es Leila y cuenta con la ayuda de varias personas.
Conocía a Leila Guerriero como columnista de El País. También la he escuchado más de una vez en sus columnas radiofónicas de los sábados en la SER. Recuerdo también el encuentro que organizó la Revista 5W con Ander Izagirre y el resultado de la charla: este librito.
La editorial Anagrama ha publicado varios libros suyos. Creo que el más exitoso es el más reciente, el que lleva por título La llamada. Alguien me ha apuntado que Una sangre común sigue la senda marcada por él.
El citado narra la historia de Silvia Labayru, una de las pocas supervivientes de la ESMA. Lleva ya, al menos, dieciséis ediciones desde su publicación a comienzos de enero de 2024.