Del 27 de junio al 13 de julio, hemos recorrido las repúblicas bálticas: Estonia, Letonia y Lituania.
Uda hasiera Baltikoan, apunte hau euskaraz.
27 de junio, en autobús de Donostia a Bilbao. Para coger un avión a París. De allí otro a la capital de Estonia, Tallin.
El día 28 anduvimos por la Parte Vieja de la ciudad e hicimos una incursión en el Museo Vabamu (museo de las ocupaciones y de la libertad). Porque cuando se refieren a las ocupaciones del Siglo XX: las de la Unión Soviética y las de Alemania.
El 29, domingo, nos acercamos al aeropuerto a recoger el coche que habíamos alquilado previamente. Era un Toyota Yaris automático. Con él hemos hecho casi 2.000 kilómetros por los tres países. La primera excursión fue al Parque Lasnamae y allí visitamos el Parque Kadriorg. Comimos en Võsu.

Parque Kadriorg, Estonia.
El 30 de junio abandonamos Tallin. Paramos en la segunda ciudad estonia: Tartu. Como Donostia fue capital cultural europea 2016 (¡quién se acuerda ya de aquello!), pues me llamó la atención que Tartu lo fuera el pasado 2024. Comimos allí y luego cruzamos la frontera: parada y fonda en Cēsis (Letonia).
El 1 de julio nos acercamos a Siguldas con el plan de ver en los alrededores el Castillo Turaida. Me pareció curiosa las más de 20 esculturas que componen el conjunto de Daina Hill, un parque escultórico en homenaje al rico folclore musical letón.

Daina Hill, Turaida, Letonia
El día 2 dejamos Cēsis y paramos un par de días en la capital, Riga. Fue la primera vez que puede ponerme pantalón corto, porque los días previos hacía fresco.
El día 3 fue un día de bochorno en Riga. Visitamos el museo etnográfico al aire libre. Luego comimos y pasamos parte de la tarde en Jūrmala.
El 4 de julio visitamos Bauska: el palacio Rundāle y el castillo Bauska.
El día 5 salimos de Riga hacia Lituania. Paramos en el norte en la Colina de las Cruces. Un sitio pintoresco, dicho pronto y mal. He leído que una visita de Juan Pablo II permitió que el lugar lograra (digámoslo así) fama mundial. Es lugar de culto católico y también es cierto que el papa polaco tiene bastante peso en Lituania, porque nos hemos encontrado con referencias suyas en más de un lugar.

Colina de las Cruces, Lituania
Parada y fonda en Klaipeda. Esta es la tercera ciudad lituana y principal puerto marítimo.
El día 6 hizo buen tiempo. Tuvimos que cruzar en ferry los quinientos metros (si es que llega) de agua que conectan con el Istmo de Curlandia. Fuimos en coche y nos cobraron 23 euros ida y vuelta. Más adelante 50 euros para entrar al parque. El lugar era un sitio vacacional muy tranquilo. Me llamó la atención la zona de dunas: las vimos sin apenas gente.
Parte del istmo es ruso, pero no se puede entrar, salvo que tengas un visado. Que no era el caso.
El 7 de julio el cielo se encapotó. Llovió, aunque no demasiado. Aprovechamos para lavar la ropa durante la mañana. Fuimos a comer a Palanga, un pueblo cercano.
Por la tarde, en Klaipeda, tomamos algo en un pub en homenaje al músico Rory Gallagher. El sitio se llama Rory pub.
El 8 de julio abandonamos Klaipeda y nos acercamos a Kaunas. La mayoría la conoce porque tiene un equipo de baloncesto llamado Zalgiris. Es la segunda ciudad lituana. Pasamos dos días en una casa muy bonita.
La anfitriona nos recomendó que subiéramos a ver las vistas de la ciudad desde la terraza de la Iglesia de la Resurreción de Cristo. La señora que estaba en la puerta tenía cara de pocos amigos y así nos lo hizo saber en cuanto abrió la boca. ¿Por qué? Quizás porque vio que llegamos algo tarde y que le impediríamos abandonar el puesto de trabajo a la hora. Pero la verdad es que estábamos fuera del recinto religioso a la hora fijada.
El 9 de julio fuimos al Fuerte Noveno de Kaunas. El lugar que más me ha impresionado estas dos semanas. Entre otras cosas, porque allí asesinaron a más de 50.000 personas, la mayoría judías. Y es que el lugar estuvo en manos nazis un par de años. Luego también fue utilizado como prisión previa al destierro siberiano, ya en tiempos de Stalin.
Tiene un lugar importante en la exposición la histora del Convoy número 73, un tren que partió de Francia en mayo de 1944. De los 878 hombres (adultos, jóvenes y niños) que lo conformaban, solamente sobrevivieron 22. Eran judíos.

Fuerte Noveno de Kaunas, Lituania
Por la tarde, visitamos en la ciudad el museo dedicado a Ciurlionis.
El 10 dejamos Kaunas y nos fuimos a Vilna, la capital. Entregamos el coche en el aeropuerto y fuimos en autobús al hotel.
Recorrimos Vilna (Vilnius en lituano) el día 11.
El día 12 amaneció un día precioso. El jueves nos acercamos en coche a ver el castillo de Trakai, pero el día no acompañó: no era cuestión de verlo entre nubes y algo de lluvia.
El 12 era sábado y había mucha gente paseando en barco por el lago de los alrededores del castillo. Había también una competición de kayak, creo que de nivel nacional lituano.

Castillo de Trakai, Lituania
Por la tarde, volvimos en tren a Vilna. Unos 35 minutos.
Y el día 13 cogimos pronto un autobús que nos llevó al aeropuerto. Vilna – Munich – Bilbao. Otros dos buses y para casa.
Impresiones
Por un lado, me sorprendió la llanura, porque apenas hay montañas. Creo recordar que las alturas más importantes andan por los 300 metros. Tiene pinta de que puedes recorrer estos países tranquilamente en bicicleta.
Por otro lado, son ciudades ordenadas y silenciosas. Vamos, que reina el orden y la ley. Ni idea de cuál es el nivel de control, pero también son ciudades limpias, porque ensucian bastante menos que nosotros, entre otras cosas. Eso sí, me llamó la atención el ruido que montan algunos coches tuneados en las ciudades grandes lituanas. No les pega eso.
Tienen a Rusia a un lado y el mar al otro. Y no se llevan muy allá con los rusos. Son naciones pequeñas y siempre estarán en peligro: 1,3 millones Estonia, no llega a 2 Letonia y Lituania tiene 3 escasos.
Libro: me he llevado un libro de Ryszard Kapuściński. Tenía pendiente leer El Imperio y qué mejor sitio. Cuenta unas barbaridades que para qué. Esta no me la sabía, por ejemplo, la Catedral del Cristo Salvador de Moscú. Cuando echaron a las tropas napoleónicas en 1812, el zar decidió construir un templo como agradecimiento. Lo consagraron en 1883… hasta que en 1931 Stalin dio la orden de derruirlo. Es decir, todo el dinero gastado en el siglo XIX se fue por el desagüe en el XX. El periodista polaco no cuenta que lo reconstruyeron a partir de la segunda parte de la década de 1990.
Como resumen: he estado muy a gusto y recomiendo este viaje.
Abajo dejo unas cuantas fotos. Si quieres, haz clic en la fotografía y podrás ver un centenar de imágenes.

P.S. Después de escribir el apunte, me ha venido a la cabeza que en el recopilatorio de viejos temas de Berrio publicado la pasada primavera, hay una canción que se titula Héroes del Báltico. Muy apropiada como banda sonora mientras se lee el apunte.