Sabino Ormazabal Elola murió el pasado lunes 17 de agosto en Donostia. El viernes, día 21, tuvo lugar en los jardines del palacio Cristina-Enea, en el parque Gladys-Enea, un acto público de despedida. Allí mismo nos convocaron a otro acto a celebrar en una fecha aún por determinar.
Hay crónicas en euskera en medios como Berria y Gara de este concurrido adiós, así como un video que dejo aquí mismo.
Voy a poner también tres enlaces que me han parecido interesantes para hacernos una idea de quién era Sabino:
1.- Imanol Zubero en memoria de Sabino Ormazabal.
2.- Un reportaje de Berria traducido al castellano en Viento Sur: Sabino Ormazabal, un militante comprometido con numerosas causas.
3.- Finalmente, una columna de Jonathan Martínez en Público: Genealogías del Lawfare.
Y una propina de David Fernàndez y Gemma Garcia en catalán en La Directa: Sabino Ormazabal s’ha fet cançó.
Y ahora procedo a traducir este apunte en euskera (Sabino Ormazabal Eloza bizi izan da). Son las intervenciones de tres personas en el acto de despedida. Hay cosas ya en castellano en el inicio de David Fernàndez.
También tomaron la palabra, entre otras personas, dos miembros de Argituz, pero no he transcrito su intervención. Mi consejo es que paséis por su web y miréis, por ejemplo, lo que hay en el apartado de informes. Allí podréis encontrar algunos de los últimos trabajos de Sabino.
David Fernàndez
Comenzó tarareando: I un ram de flors vermelles, Abril 74, Lluís Llach.
Buenas tardes a todos. Qui canta els mals espanta. Los males se conjuran cantando, eso decimos en catalán siempre que vienen mal dadas o que llueven chuzos de punta.
Pero el nudo en la garganta esta vez da afonía, casi afasia, porque cómo cantaremos esto y como afinaremos este zarpazo.
¿Cómo se canta esto?
Era sábado, fue domingo y el lunes Sabino Ormazabal Elola se nos iba de repente, inesperadamente, y antes de tiempo, pero nació canturreando, cantando ha vivido y se nos ha ido coherente hasta el último suspiro y el último requiebro tarareando en Ikatz kalea.
Seguirá cantando porque siempre afinaba y siempre afinó, abriendo grietas en cada muro y caminos en cada vacío. A Sabino volveremos, y tanto que volveremos, y no solo por nostalgia, también por necesidad.
Sabino, el desobediente persistente, el antimilistarista de fondo, el insumiso infinito, el ecofeminista arraigado, el ecopacifista desbordante, el ingeniero silencioso, callado, humilde, inteligente, paciente.
El ingeniero silencioso de puentes y caminos por los que transitamos hoy, incluso sin saberlo todavía. La persona cansada, cansada de tantas violencias, pero que nunca se cansó de sabotearlas, interrumpirlas y probar de pararlas.
Hiroshima, Gernika, Kiev, Gaza, Palestina… No a la guerra, no, no, nunca, en ninguna parte.
Y tal y como díra Sabino, deberíamos seguir intentándolo. Euskal Herrian euskaraz!
Batalla del relato, habrá que parafrasear a Sabino Ormazabal cuando en este mismo parque dijo adiós a Mariano Ferrer: aquí, entonces pidió sustituir en cada despedida imposible el titular habitual de las noticias oficiales . Y darle la vuelta del todo para transformar el duelo en celebración. Ha vivido Mariano, esa es la noticia, dijo.
Ha vivido Sabino Ormazabal Elola. Esa es la noticia. Amor, humor, respeto, la poción imbatible de Sabino.
Kantu bat gara. Somos una canción, la memoria insumisa no tardó un segundo en arrancar sola el canto coral de tantas partituras colectivas.
Sabino siempre será casa. Euskal etxea. La casa vasca. Maixabel, Markel, Garazi, Manex, Nora, Martin, Josune, Mikel. Mi casa vasca, Euskal hiria, Euskal Herria.
Pero también la cárcel de Soto del Real y Navalcarnero, la sección de Opinión de Egin. La pieza kafkiana contra la desobediencia civil del 18/98. Silencio en la sala y una camiseta: Quosque tandem abutere, Kafka, patientia nostra. Esperando a Godot. Esperando la paz y la justicia. Antígona en Euskal Herria. Susurrando la paz a las vascas y a los vascos.
Sillas vacías (aulki hutsak) en el Boulevard. Tutera, 1979, en directo. Gladys del Estal ayer, hoy y siempre. El ecologismo social, los tábanos de Eguzki y la Zumalabe –y Lemoiz , las Bardenas y Urdaibai. El movimiento popular y la autonomia social y solidaria. J’acusse, Kaleko Afari Solidarioak o las mil alternativas democráticas cotidianas frente a un capitalismo depredador, degradador y devastador.
El cierre de Egunkaria respondido con Kantujiras que hasta hoy perduran. Argituz, el mapa inacabado de todos los sufrimientos, los recovecos de los olvidos y los otros futuros disponibles.
Un día llamaron de noche a la puerta de casa y cuando despertaba a su hijo para decirle que otra vez iban a por él, el policía de turno le desdijo: «hoy vamos a por ti». Garzón, invariablemente.
Què volen aquesta gent? Que truquen de matinada?
Fue entonces cuando el abogado catalán August Gil Matamala dejó dicho: «primero se inventaron el terrorista desarmado y pronto se inventarán el terrorista pacifista». Kafka de nuevo. El proceso era el castigo.
Mil coces documentadas contra la disidencia, incluidas todas las que el mismo recibió. Con la razón del santurrón, también respondió entonces cantando: os llevaréis los instrumentos, pero jamás podréis con la música. Seguimos, seguiremos…
Aunque el pueblo que no muere, porque nunca ha dejado de cantar, estos días canta llorando. Los Països Catalans también. Cantando a quien imaginaba y construía puentes donde nadie los veía posibles.
Porque Sabino será siempre el arte permanente «de ponerse enmedio». En medio de todos los enmedios del mundo.
Y es por eso que habrá que seguir desobedeciendo. Y continuar cantando a pulmón. Sobre todo cuando más cueste, el horror espante o el silencio tiente.
No sé todavía cuanto hemos perdido en esta lunes aciago de agosto –pero sí sabemos todo lo que todos hemos ganado con él. Vale, sí. Si no lo decimos todo no nos diremos nada. Será jodido y laberíntico volver a Donosti y no poder dar con él en cualquier esquina de lo viejo –Grândola, vila morena, en cada rostro, igualdade.
Pero siempre nos quedará la certeza del xirimiri: porque Sabino ya es la siguiente canción que cantaremos. El próximo poema que entonaremos en cualquier lugar de ambos lados de los Pirineos. Por ejemplo, con aquellos versos de Mario Benedetti tan tuyos: «cantamos porque somos militantes de la vida y porque los supervivientes y nuestros muertos quieren que cantemos».
Que siempre nos pilles cantando, Ormazabal. En la trama de la vida y en las redes de la lucha, seguiremos cantándote, Sabino. Beti arte, lagun. T’estimem. Esperantzara kondenatuak. Kantatuko dugu: haizeari: abestia zara jada.
Mari Luz Esteban
-Tiro de memoria, pero Mari Luz dijo que quería destacar tres puntos de Sabino muy poco citados estos días. Ese arranque no aparece en el vídeo-.
La primera cuestión es que Sabino tenía sensibilidad feminista. Su sensibilidad feminista la veíamos en su forma de investigar. Ese método de investigación tan riguroso, hasta conseguir el último dato, hasta hablar con la última persona.
Él sabía que el feminismo últimamente… que las violencias y los conflictos tenían una relación estrecha y había que ampliar el foco. Que hay que tener en cuenta la sexualidad y la violencia sexual. Y es lo que hizo él. Por ejemplo, cómo recogió con sensibilidad feminista todos los casos de Errenteria.
Se ve también en su último libro, cómo cita en cada hoja los nombres de las mujeres, atentados y demás casos, cómo recoge los testimonios de las mujeres. Y a eso le llamo yo sensibilidad feminista.
Sabino sabía estar con todo el mundo. Sabía estar con las mujeres, tranquilamente. Cuando me preguntan, ¿pero, cómo tengo que actuar? Pues los hombres debéis estar con total tranquilidad, no se necesita más. Sabino sabía estar con las mujeres tranquilamente, pero también sabía ser crítico en ambientes masculinos.
Os voy a poner un ejemplo. Algo sucedido hace ya un tiempo, cuando este tipo de cosas no eran normales. Le llamaron a una de las primeras reuniones de una plataforma. Y cuando llegó allí no había mujeres. «Aquí no hay mujeres y, si no hay mujeres, yo me voy». Y consiguió que hubiera mujeres en las siguientes citas.
Las mujeres y algunos hombres aquí presentes sabemos qué poder tienen, qué poder tenéis, los mundos masculinos en Euskal Herria y fuera de Euskal Herria. Qué presencia tenéis y qué difícil resulta neutralizar ese poder.
Sabino también hizo una pequeña aportación en ese ámbito y es de agradecer.
La segunda cuestión… Se ha dicho esta semana la habilidad que tenía para construir puentes, y eso está claro. Pero creo que además de eso tenía otra característica muy importante en su forma de hacer política. Porque él era cuidador de grupos.
Si hubiera estado aquí, estaría cuidando del grupo: quién necesita un asiento, etcétera.
Él tenía sus opiniones, muchas veces pertinentes, pero ponía al grupo al mismo nivel, el protagonismo del grupo. Y yo le he visto hablándole a la gente, para que la gente fuera consciente de que tenía un sitio en el grupo.
Ser cuidador de grupos es una forma de hacer política.
Y para acabar, otra seña de Sabino Ormazabal: la rectitud. En todos los sentidos de la palabra.
Voy a citar una cosa que puede que a vosotros os parezca menor, pero que para mí era una manera de entender qué tipo de persona era Sabino: la manera de comunicarse.
Si Sabino necesitaba algo de ti, te llamaba por teléfono. ¿Por qué digo esto? Hoy en día, todos seréis conscientes de cómo actuamos: tengo que hablar contigo por teléfono, ¿cuándo podemos quedar? No sé el número de mensajes que nos cruzamos para luego hablar tres o cuatro minutos, cuántos prolegómenos.
Pues Sabino no era así. Sabino era directo, te llamaba y listo. Y creo que eso también enseña, que esa rectitud nos muestra qué tipo de persona era y cuántas lecciones nos dejó.
Para acabar, diré que yo también echaré en falta esas llamadas telefónicas. Eskerrik asko.
Markel Ormazabal
Nuestro padre no era alguien a quien le gustaran los viajes largos, porque prefería ser un árbol con las raíces bien plantadas. Aunque cruzó Euskal Herria de lado a lado. Muchas veces.
Muchos de esos viajes los hicimos juntos: a las acampadas de Itoiz, para estar con los de Gorraiz, a las marchas a las Bardenas, a las manifestaciones en Gernika a favor de Urdaibai o al Herri Urrats.
Y muchos de esos viajes, cómo no, terminaban en un bar o una txosna. Y en esas ocasiones, cómo no, siempre nos encontrábamos a alguna persona conocida y siempre nos cantaban la misma canción, creo que la canción que más nos han tarareado a nuestro padre y a mí: Aita semeak tabernan daude… (Padre e hijo están en el bar).
Sabino siempre respondía de la misma manera, cambiando la letra original: ama alabak ere bai… (la madre y la hija también).
Porque la canción, toda canción, como el mismo mundo, ha de ser cambiada si es para mejorar o calmar las injusticias. Es lo que nos enseñó nuestro padre.
¡Qué no hemos aprendido Garazi y yo con Maixabel y Sabino en casa! Muchas lecciones.
Pero entre todas ellas hay una que tengo muy presente en mi vida: hazlo, pero antes conoce lo que han hecho tus predecesores.
Nuestro padre nos enseñó a hacer, canción, vida y mundo. Pero para que uno lo haga a su manera, hay que deshacer lo hecho previamente, con respeto, eso siempre.
Hace unos ocho años escribimos el libro Eta segi aurrera. Y hay un cuento de Eduardo Galeano que ejemplifica esta lección de nuestro padre:
A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus años tardíos. Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Así manda la tradición, entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia.
Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoje los pedacitos y los incorpora a su arcilla.
Por cierto, el prólogo del libro que he citado también lo escribió Sabino, pero prefirió no firmarlo. Y lo digo para que nos demos cuenta de que su legado será aún mayor de lo que nos pensamos.
Nuestro padre nos enseñó a hacer, deshacer y rehacer. La canción, la vida y el mundo.
Romper en mil pedacitos la pieza hermosa hecha por el alfarero que se retira, recoger esos pedazos y mezclarlos con la arcilla que tengamos a mano para hacer una nueva vasija. Pero no solo eso. Para que la canción, la vida y el mundo fueran buenos y justos, nos dejó los ingredientes a cocer en el interior del puchero: empatía y respeto, perseverancia, imaginación, humor por supuesto, y, sobre todo, tal y como ha dicho David, coherencia, porque si algo caracterizaba o caracteriza a nuestro padre es la coherencia.
Son muchas las lecciones que nos ha dejado y con todas ellas seguiremos haciendo un canto, una vida y un mundo mejores, más justos y más libres.
Por nuestra parte, por parte de la familia, solo queda agradecer a Maixabel y a Sabino, y agradeceros a vosotros también por vuestro apoyo y todo el cariño recibidos.
Por mi parte, una pequeña licencia y un encargo a los nietos de Sabino. Dijo el poeta, para los navegantes con ganas de viento, la memoria es un puerto de partida.
Manex, Nora y Martin, escribid ahora lo vivido con vuestro abuelo, ahora que tenéis esas vivencias presentes. Las pullas al abuelo, las trastadas con el abuelo, las cosas aprendidas del abuelo. Dejadlo todo por escrito, que estoy seguro de que no serán pocas. No sabéis cuánto le gustaría, no sabéis cuánto lo agradecería.
Gracias nuevamente por todas las muestras de amor. Lo de hoy no es una última canción. Porque, qué leches, cambiaremos el mundo. Y punto.
Seguimos, seguiremos. Aupa alegría eta gora bizipoza! Gora bizitza!