Hace unos días actualicé el listado de los podcasts que sigo y me apareció un nuevo audio de Era por abajo, programa que dirige el periodista argentino Ezequiel Fernández Moores en una radio de Buenos Aires. En el mismo, el tema central era el encuentro entre Trump y Messi en la Casa Blanca.
Messi Etxe Zurian, apunte hau euskaraz
Fernández Moores es un periodista deportivo bastante sensato. Tiene 68 años y ahora mismo no recuerdo por qué comencé a seguirle, pero hace ya varios años de ello. En su programa bonaerense hablan de fútbol y, cuando me interesa, descargo el audio y lo escucho.
Además, Fernández Moores escribe una columna de opinión en el diario La Nación. En este caso, además, hablaba de la misma cuestión en su colaboración semanal. Arranca así:
Hubo un acto público en el que, deliberadamente, Leo Messi decidió no aplaudir. Sucedió el 16 de mayo de 2019, en el Auditorio Forum de Barcelona. Messi, junto a muchos más, recibía la Creu de Sant Jordi por sus servicios a Cataluña. Por ser “el mejor futbolista de todos los tiempos”. Y por su “humildad, honestidad, aprendizaje, creatividad, sentido de equipo y respeto”. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, cerró el acto pidiendo por líderes independentistas encarcelados. El público (unas 3000 personas) y los premiados aplaudieron unidos al grito de “libertad a los presos políticos”. Pero Leo, ubicado en el centro de la escena, a la vista de todos, cerró su boca y bajó las manos. “Muy bien”, felicitaron su gesto hasta en El Chiringuito, el programa de TV que cuida los intereses de Real Madrid.
El encuentro de Messi con Trump ha dado mucho que hablar en Argentina. Por ejemplo, a Ángel Cappa no le ha gustado nada. Tal y como he dicho antes, para ser más exactos, fue el equipo quien visitó a Trump. Porque Inter Miami salió campeón de la MLS.
Lastimosamente para los visitantes, el encuentro tuvo lugar en un momento significativo: unos cuantos días antes, Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán. Entre otras víctimas, varias docenas de niñas murieron al ser atacada su escuela. Además, el hombre naranja se comportó en público con su tono faltón habitual.
Inter Miami, club de Florida, nació en 2018 por el empeño de un grupo inversor en el que participaba el exfutbolista David Beckham. Hoy en día, el hijo del famoso anticastrista Mas Canosa es el principal propietario, Jorge Mas. En las páginas deportivas de New York Times, en The Athletic, hay una entrevista en la que Mas afirma que pagan anualmente entre 70 y 80 millones de dólares a la figura argentina. No todo en dinero, porque también parte va en acciones del propio club.
Hay que decir también que David Beckham no estuvo en la Casa Blanca, alegando un compromiso previo en Europa.
En Era por abajo, Fernández Moores se refirió a un artículo publicado por Simon Kuper, periodista de Financial Times, a comienzos de marzo en New York Times. Simon Kuper, formado en Oxford y Harvard, es autor de los libros Football Against the Enemy y Soccernomics. Este último, escrito a cuatro manos junto con Stefan Szymanski, es una especie de biblia del fútbol. El caso es que Kuper señala en su artículo que jamás había visto la atmósfera anti-estadounidense que percibe ahora mismo en muchas partes del mundo.
En el programa de Fernández Moores, el invitado principal era Adrián Paenza. No lo conocía, pero tras la escucha sé que es un matemático, profesor universitario y periodista deportivo argentino. Ahora tiene 77 y divide su tiempo entre Argentina y Estados Unidos. Es buen aficionado al fútbol y al baloncesto y ha tenido relación con gente como Maradona, Guardiola y un largo etcétera.
En la conversación con Paenza, hablaron del mundial masculino que tendrá lugar este verano en Estados Unidos, Canadá y México. Si no recuerdo mal, Estados Unidos tiene 13 sedes. De esas, 11 ciudades están gobernadas por un alcalde demócrata, otra más por un republicano que anteriormente fue demócrata. La última está en manos de un alcalde que no es de ninguno de ambos partidos. Por tanto, se puede decir que el mundial se jugará en territorio demócrata, aunque está por ver qué papel pretende jugar Trump en todo esto.
Varias de estas ciudades están en una situación comprometida por el cierre del Gobierno federal, porque es Washington quien debe poner dinero para el desarrollo de algunas infraestructuras.
Hablaron también del interés que el fútbol tiene ahora mismo en Estados Unidos. Y de lo que puede pasar si la selección estadounidense se despide a las primeras de cambio.
Conviene no perder de vista que la selección iraní también está clasificada y que está por ver qué sucede si le toca jugar en Estados Unidos.
Por último, estos días está de actualidad también el mundial 2030, organizado por España, Marruecos y Portugal. Dos ciudades vascas como Donostia y Bilbao están en la lista de posibles sedes. Ahora mismo una delegación de la FIFA está visitando estas ciudades candidatas. No parece que San Sebastián sea elegida. Lo sabremos antes de que finalice este año.
Bonus Track: la última columna de Fernández Moores va sobre las dificultades que tienen ahora los mecenas del fútbol (petrodólares del Golfo). Otro daño colateral del ataque de Estados Unidos e Israel.